martes, 22 de diciembre de 2009

La Concepción de Violencia y Pornografía en las Comunicaciones. PUC




Cuando ya nada me sorprendía, cuando creía que ya había visto y leído de todo en el mundo académico, cuando ni siquiera el libro de Patito Navia sobre MEO me había impactado, cuando las editoriales independientes creen estar luchando por la cultura mientras cobran sus páginas en oro, cuando La Cuarta publica en su portada una noticia de Karol Dance y ni siquiera me asombra, cuando nada en el mundo de las letras me llamaba alguna atención; encontré esta maravilla: El Documento oficial de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) con respecto a “La Pornografía y Violencia en las Comunicaciones Sociales”. Les advierto que es asombroso y que NO ES ninguna broma ni humor negro:

1-
La experiencia cotidiana confirma los estudios realizados en el mundo entero acerca de las consecuencias negativas de la pornografía y de las escenas de violencia que transmiten los medios de comunicación social. Se entiende por pornografía, en este contexto, la violación, merced al uso dé las técnicas audiovisuales, del derecho a la privacidad del cuerpo humano en su naturaleza masculina y femenina, una violación que reduce la persona humana y el cuerpo humano a un objeto anónimo destinado a una mal utilización con la intención de obtener una gratificación concupiscente. La violencia, en este contexto, puede ser entendida como la presentación destinada a excitar instintos humanos fundamentales hacia actos contrarios a la dignidad de la persona, y que describe una fuerza física intensa ejercida de manera profundamente ofensiva y a menudo pasional. Los especialistas a veces no están de acuerdo sobre el impacto de este fenómeno y sobre el modo en que afecta a los individuos y los grupos aquejados por el mismo, pero las líneas maestras de la cuestión aparecen claras, limpias e inquietantes.
2
Nadie puede considerarse inmune a los efectos degradantes de la pornografía y la violencia, o a salvo de la erosión causada por los que actúan bajo su influencia. Los niños y los jóvenes son especialmente vulnerables a ser víctimas. La pornografía y la violencia sádica deprecian la sexualidad, pervierten las relaciones humanas, explotan los individuos —especialmente las mujeres y los niños—, destruyen el matrimonio y la vida familiar, inspiran actitudes antisociales y debilitan la fibra moral de la sociedad.

3
Es evidente que uno de los efectos de la pornografía es el pecado. La participación voluntaria en la producción y en la difusión de estos productos nocivos ha de ser considerada como un serio mal moral. Además, esta producción y difusión no podrían tener lugar si no existiera una demanda. Así, pues, quienes hacen uso de estos productos no sólo se perjudican a sí mismos, sino que también contribuyen a la promoción de un comercio nefasto.
4
Una exposición frecuente de los niños a la violencia en las comunicaciones sociales puede resultar turbadora para ellos, al ser todavía incapaces de distinguir claramente la fantasía de la realidad.
Además, la violencia sádica en estos medios puede condicionar a las personas impresionables, sobre todo a los jóvenes, hasta el punto de que la lleguen a considerar normal, aceptable y digna de ser imitada. 13. Se ha dicho que puede haber una vinculación psicológica entre la pornografía y la violencia sádica. Una cierta pornografía ya es abiertamente violenta en su contenido y expresión. Quienes ven, escuchan o leen un material así corren el riesgo de introducirlo en el propio comportamiento. Acaban perdiendo el respeto hacia los demás, en cuanto hijos de Dios y hermanos y hermanas de la misma familia humana. Una vinculación tal entre pornografía y violencia sádica tiene especiales implicaciones para quienes están afectados de ciertas enfermedades mentales.
5
También la llamada pornografía blanda («softcore») puede paralizar progresivamente la sensibilidad, ahogando gradualmente el sentido moral de los individuos hasta el punto de hacerles moral y personalmente indiferentes a los derechos y a la dignidad de los demás.
La pornografía —como la droga— puede crear dependencia y empujar a la búsqueda de un material cada vez más excitante («hard core») y perverso. La probabilidad de adoptar comportamientos antisociales crecerá en la medida que se vaya dando este proceso.
6.
La pornografía favorece insalubres preocupaciones en los terrenos de la imaginación y el comportamiento. Puede interferir en el desarrollo moral de la persona y en la maduración de las relaciones humanas sanas y adultas, especialmente en el matrimonio y en la familia, que exigen confianza recíproca y actitudes e intenciones de explícita integridad moral.
7
La pornografía, además, cuestiona el carácter familiar de la sexualidad humana auténtica. En la medida en que la sexualidad se considere como una búsqueda frenética del placer individual, más que como una expresión perdurable del amor en el matrimonio, la pornografía aparecerá como un factor capaz de minar la vida familiar en su totalidad.
8.
En el peor de los casos, la pornografía puede actuar como agente de incitación o de reforzamiento, un cómplice indirecto, en agresiones sexuales graves y peligrosas, tales como la pedofilia, los secuestros y asesinatos.
9
Una de las consecuencias fundamentales de la pornografía y de la violencia es el menosprecio de los demás, al considerarles como objetos en vez de personas. La pornografía y la violencia suprimen la ternura y la compasión para dejar su espacio a la indiferencia, cuando no a la brutalidad.




(Extractos)



¿Cómo quedaron? ... cierren su boca... es la PUC ...

sábado, 19 de diciembre de 2009

X.O




Elliott Smith
Elliott
Elliott Smith
Elliott
Smith
Elliott Smith
Elliott
Elliott
Elliott
Smith
Smith
Smith
ott Smith
Ellith
Ell mith
El
El
iottith
Eh
Elliott Smith
Elliott Smith

¡Escucha! Necesito que vengas y me des un día para que me expliques y me ayudes/ si es que puedes... No quiero importunarte, cambiamos los roles y yo soy el muerto, entonces tú ni te enteras. Qué te parece. Yo sólo quiero estar ahí. Si pudiera ser como tu no te molestaría ...

martes, 8 de diciembre de 2009

Nada #37848


Estoy aburrido ....



Estoy cansado ....



Me aburre este cansancio ...



Me cansa este aburrimiento ....















Y si bebo es tan sólo para hacer más interesante a la gente ....

martes, 3 de noviembre de 2009

¿Qué mierda pasó con el marxismo?

El marxismo es una teoría de la historia que, a la vez, pretende ofrecer una historia de la teoría. Desde el principio, en sus estatutos, se inscribió un marxismo del marxismo: Marx y Engels definieron las condiciones de sus descubrimientos intelectuales como la aparición de determinadas contradicciones de clase de la sociedad capitalista; no simplemente como un “estado ideal de cosas”, sino como algo originado por el “movimiento real de las cosas”. Así, el marxismo, como teoría crí­tica que aspira a proporcionar una inteligibilidad reflexiva de su propio desarrollo, otorga prioridad, en principio, a las explicaciones extrínsecas de sus éxitos, fracasos o estancamientos.

La tradición clásica del marxismo se formó a partir de Marx y Engels, fundadores del materialismo histórico, y de la generación que los suce­dió, tanto desde el punto de vista cronológico, como de la producción intelectual. Los miembros de la generación posterior a Marx y Engels –Labriola, Mehring, Kautsky, Plejánov–, provenientes de regiones orien­tales y meridionales de Europa, estuvieron íntimamente vinculados a la vida política e ideológica de los partidos obreros de sus países, y su obra fue una especie de continuación de los trabajos de Engels, que busca­ban sistematizar el marxismo histórico como teoría general del hombre y la naturaleza para dar al movimiento obrero una visión amplia y co­herente del mundo que había que transformar. La siguiente generación, más numerosa que la anterior, llegó a su madurez en un ambiente más tenso que sus predecesores, y confirmó un cambio que comenzaba a percibirse: el desplazamiento del eje geográfico de la cultura marxista clásica hacia Europa oriental y central.






El desarrollo temático del marxismo de esta época se dirigió hacia dos problemáticas centrales: la necesidad de explicaciones y análisis de las evidentes transformaciones del modo de producción capitalista que ha­bían sido desarrolladas por el capital monopolista y el imperialismo1; y el surgimiento de una teoría política marxista basada directamente en la lucha de masas del proletariado, e integrada en la organización de los partidos; la fuerza central de estos desarrollos se vinculaba, sin duda, con las enormes energías revolucionarias de las masas rusas. Si el triunfo de la Revolución Rusa había trasladado el centro de gravedad internacional de la erudición histórica del marxismo a Rusia, la muerte de Lenin, y la consolidación de un estrato burocrático privilegiado, des­truyó la unidad revolucionaria entre teoría y práctica que la revolución de octubre había logrado.

En los siguientes 30 años, se produjo un período de prosperidad económica como nun­ca antes había conocido el capitalismo, junto con la consolidación de sistemas parlamentarios que, por primera vez, tornaron al capitalismo estable en el mundo industrial europeo y americano. En tanto, en los países bajo tutela de la Unión Soviética se produjeron crisis y ajustes después de la muerte de Stalin, pero sin modificaciones fundamentales en su funcionamiento. Fue en este contexto económico en el que la teoría marxista produjo un cambio profundo, dando origen a lo que se ha dado en llamar “marxismo occidental” o, incluso, socialdemocracia. Esta tradición se estructuró a partir de los trabajos de una serie de destacados intelectuales prove­nientes de las regiones occidentales de Europa: Lukács, Korsch, Gra­msci, Benjamin, Marcuse, Horkheimer, Adorno, Della Volpe, Colletti, Lefebvre, Sartre y Althusser.

Una consecuencia adicional fue el desplazamiento gradual de los lugares de producción del discurso marxista de los partidos socialistas y comunistas y de los sindicatos obreros hacia las universidades y los institutos de investigación. El cambio inaugurado con la Escuela de Frankfurt a finales de 1920 y principios de 1930 se transformó en una tendencia dominante en el período de la Guerra Fría. Este cambio de terreno en la institucionalización del marxismo se reflejó en un cambio de enfoque. Los determinantes externos que impulsaron el desplaza­miento de los principales focos de la teoría marxista de la economía y la política hacia la filosofía, y su traslado de los partidos a las univer­sidades, se inscribían en la propia historia política del período. Este cambio, sin embargo, se complementaba con otro elemento importan­te, en este caso interno a la propia teoría: la revelación tardía de los más importantes trabajos tempranos de Marx –en especial los Manus­critos económicos-filosóficos de 1844. A pesar de que fueron publicados por primera vez en 1932, fue en la posguerra cuando se hicieron sentir dentro del marxismo los efectos del descubrimiento de estas obras del pensamiento de Marx.


Se puede resumir, esquemáticamente, el conjunto de característi­cas que definen el “marxismo occidental”, de la siguiente manera. Nacido luego del fracaso de las revoluciones proletarias en las zonas avanzadas del capitalismo europeo después de la Revolución Rusa, se desarrolló en una creciente escisión entre teoría y práctica política, que fue am­pliada por la burocratización de la URSS. Así, el divorcio estructural entre la teoría y la práctica, inherente a las condiciones políticas de la época, impidió una labor político-intelectual unitaria del tipo que definía al marxismo clásico. El resultado fue el traslado de la produc­ción teórica a las universidades, lejos de la vida del proletariado, y un desplazamiento de la teoría desde la economía y la política a la filosofía; esta especialización fue acompañada por una creciente complejidad en el lenguaje. A su vez, la producción teórica marxista buscó inspiración en los sistemas de pensamiento contemporáneo no marxistas, respec­to de los cuales se desarrolló en forma compleja y contradictoria.

martes, 20 de octubre de 2009

Chile; La Distribución del Ingreso como Matonaje (Para algo que sirva saber que cresta es el Coeficiente de Gini)



A Modo de Introducción

El coeficiente de Gini es un indicador utilizado para medir la desigualdad del ingreso. Para el cálculo de este indicador, se ordenan las familias (o individuos) de menor ingreso al de mayor ingreso. Luego se cuantifica que parte del ingreso total corresponde al quintil inferior (20% de familias de menor ingreso relativo) y así sucesivamente hasta el quintil superior. Este coeficiente de Gini tiene valores que fluctúan entre 0 y 1; el valor 0 corresponde al de una distribución igualitaria en que cada quintil capta el 20% del ingreso total, mientras que el valor 1 corresponde al caso de distribución inequitativa extrema en que el 1% de familias de mayor ingreso concentra el 100% del ingreso total. En consecuencia, mayores valores del coeficiente de Gini indicarían una distribución más desigual de ingresos.







I

Existe una percepción generalizada de que la distribución del ingreso empeoró regresivamente durante la dictadura militar (1973-90) y que, durante los recientes gobiernos democráticos, a lo sumo, sólo habría habido un estancamiento de la situación anterior. En otras palabras, a pesar del notable ritmo de crecimiento económico, la situación distributiva se mantiene congelada en el mismo nivel al cual estaba al final de la dictadura.

Pero, lamentablemente, al examinar la evolución de la distribución del ingreso monetario según quintiles para el período 1986-2002 se observa lo siguiente:

(a) El quintil superior representa cerca del 57% del ingreso total; el quintil inferior representa menos del 4,5% del ingreso total. Luego, el ingreso promedio del quintil superior es 13,8 veces mayor (2002) que el ingreso promedio del quintil inferior.

(b) El coeficiente de Gini fluctúa en torno a 0,48.

(c) Observando la evolución del coeficiente de Gini, del cuociente de ingresos quintil superior/quintil inferior, y de las participaciones relativas de estos dos quintiles, podría decirse que la distribución del ingreso se ha mantenido relativamente constante entre 1986 y 2002


Vamos bien señores, vamos muy bien; estamos llenos de malls, autos chinos, zapatillas Niké, celulares con papel confort y miles de cosas más. Estimados lectores; vamos como el forro…







II

Las cifras distributivas chilenas corresponden a una situación inequitativa relativamente mala. En América Latina, sólo Brasil tiene una distribución peor. Chile tiene una distribución del ingreso similar a la de Guatemala, Kenia, Tonga, Sudáfrica y otros “super países” (Banco Mundial, 2002). Hay bastante coincidencia en distintas fuentes de datos internacionales respecto a la inequitativa distribución del ingreso de Chile (CEPAL, Banco Mundial, BID). En las distintas fuentes de datos internacionales, Chile tiene un coeficiente Gini superior a 0,55. Los países desarrollados tienen coeficientes Gini inferiores a 0,40. ¿Cuándo va a tener Chile un coeficiente Gini de 0,40?, ¿qué es necesario hacer para lograr esto?


Y si usted estimado lector ya está deprimido y quiere estar aun peor lea lo siguiente; un segundo indicador que le hará parecer lo anterior a una fiesta de la justicia económica.

Si excluimos de los cálculos el decil 10 (decil más rico) y se calcula el coeficiente Gini para los 9 deciles restantes el coeficiente Gini resultante para Chile es 0,27, uno de los más bajos del mundo. En otras palabras, si se excluye el decil 10, la distribución del ingreso chilena es extremadamente equitativa para los 9 deciles restantes. (Chupate esta pos Marx)



Para terminar, y utilizando una cita “reciente”:

"¿Qué es lo que necesitan los grandes para explotar a los chicos, los fuertes a los débiles, los empresarios a los obreros, los hacendados a los inquilinos, los ricos a los pobres? Sólo una cosa: libertad, o sea la garantía de que el Estado no intervendrá en la lucha por la existencia para alterar el resultado final en favor de los desvalidos. Eso es lo que el sistema de libre mercado da a los más poderosos"
V. Letelier Los Pobres. 1896.