miércoles, 2 de marzo de 2011

La Concertación y la crisis de la Modernidad


Una de las gracias, más allá de las desgracias, que producen los términos y concepciones confusas es que sirven para todo. Como una suerte de constante extravío los términos y conceptos que utilizamos van a una deriva –en búsqueda de puerto- de sus posibilidades de especificidad histórica. Es por eso que creo que podemos considerar hoy en día la existencia de un posmodernismo en la Concertación; posmodernismo al considerar este concepto como “una búsqueda de sentido, a un sin sentido en si, más allá del agotamiento de la modernidad”. Por que la Concertación siempre se consideró a sí misma como una portadora de la modernidad de la sociedad, no en lo económicos claro está, pero si en todos aquellos temas políticos, sociales, culturales, religiosos, valóricos, etc. De una u otra manera la Concertación, por ejemplo, llega al poder derrotando a una dictadura “vieja y retrograda” y con la fuerza que representaban las ideas de todo un occidente en cambio y en progreso, frente a esa detención en el tiempo que representaba Pinochet. La Concertación era la modernidad de las sociedades occidentales frente a una sociedad chilena detenida en las telas de araña del tiempo con una dictadura “que recordaba tiempos de barbarie”. Los atuendos con que se vistió la centro-izquierda chilena durante mucho tiempo fueron el ser el proceso de “modernización” de la sociedad frente a una derecha atrasada y anquilosada en el pasado; era la “humanidad moderna” frente a los monstruos del conservadurismo y las bestias del pasado.

Pero la modernidad se acabó, y el fracaso de la modernidad es que su proyecto era tan teórico que le fue imposible el manejar las variables de una humanización social y una destrucción de la sociedad por parte de las mismas formas económicas que produjo este proceso de “modernidad”. Por un lado buscaban “hombres” pero por otro lado destruían la “humanidad que buscaban” por medio de la economía de mercado. Si esa es la historia de la modernidad, y su destrucción, entonces la historia de la “modernidad de la Concertación” no es otra cosa que la imitación, no intencionada, del proceso global. Y es que la modernidad de la Concertación fue incapaz de producir “economía moderna” en el buen sentido de la palabra, es decir; una economía al servicio de una sociedad humanizada: destruían y en esos escombros pretendían construir. Entonces la cuestión central del problema es que el fracaso electoral dela Concertación fue obviamente que no estuvieron a la altura de las expectativas que había creado, al igual que la “modernidad”, y, por otra parte, que su proyecto de modernización social, estemos a favor o en contra, va a contrapelo de lo que dictaba la “modernidad económica”. ¿Cómo puedes mejorar las condiciones laborales de los trabajadores sin estar en contra del proceso de modernización económica del país?. La derecha era la “modernidad económica” y la Concertación un proyecto económico “viejo y obsoleto”.

Entonces, cuando este hombre y sociedad moderna se demoran en llegar y las esperanzas comienzan a esfumarse se debe confiar en una segunda alternativa, no por que así lo quieres, sino por que la otra alternativa esta desgastada y sin credibilidad. Es entonces ahí donde la derecha logra ganar electoralmente; cuando su proyecto económico comienza a ser la alternativa lógica, si un proyecto socio-político no logra su objetivo entonces debes de comenzar a ver las razones del porqué, y esas razones estaban claras; no se ha podido manejar la economía, y específicamente al empresariado, entonces qué hago ... mejor pacto con los empresarios y elimino al intermediario y sus promesas desgastadas; al Estado. Si el Estado ha sido incapaz de cambiar a la sociedad entonces me hundo en la desesperanza, y si no tienes esperanza entonces debemos de dejar de soñar con una “vida mejor”; si esto es así entonces “al menos aseguremos lo que tenemos”: nuestro trabajo. Y si es posible mejorar nuestros salarios, horas de trabajo, vacaciones, etc. ¿Para qué seguir soñando con una “vida mejor”? Mejor convertimos nuestra vida en “trabajo”, y si convertimos nuestra vida en el sólo hecho de ser productores y consumidores entonces la economía es el fin primero y último de nuestra vida. En esas condiciones no necesitamos “Estado” sino que necesitamos un “empresariado”, por que si la vida es trabajar y nuestro mundo una “fábrica” por lógica mejor le entregamos todo el poder a quien legitimamos como “quien determina nuestra vida”. La política, su concepción tradicional, es borrada por culpa de su misma incapacidad de dar solución a lo problemas que ella misma había creado, enormes expectativas que, más que logros económicos, nos hablaban de una sociedad mejor en cada rincón del planeta y en cada uno de sus países. La rabia de cada uno de los desesperanzados del sistema no es que existan problemas, sino que la rabia es que sabemos que todos esos problemas “si tienen solución” pero que no se ha hecho nada para remediarlos.

jueves, 20 de enero de 2011

Desde la Rabia (o cómo un parlamentario escupe nuestros, ya pequeños, votos)


Y si queda algún tipo de confianza en el sistema de partidos como un sostén de nuestra democracia, esta confianza se erosiona cada vez más. Y es que resulta inconcebible el ver como nada importa por quién votaste, es que realmente no representa nada cuando vemos como nuestros representantes parlamentarios huyen o se internan en el gobierno de turno respondiendo a un llamado de auxilio... y los electores... qué importan ellos si están atados, a los mismo partidos que pierden su credibilidad cada vez más.


Partidos que legitiman al gobierno, gobierno que legitima a los partidos, partidos que legitiman el sistema electoral, electorado que no tiene salida más que este sistema electoral ... la democracia se legitima a si misma como un instrumento procedimental pero no como democracia en si, como valor.

miércoles, 12 de enero de 2011

Replica a Jaime Bellolio (o una nueva razón para decir "El Mercurio Miente")


Replica a Jaime Bellolio (o una nueva razón para decir “El Mercurio Miente”)

Normalmente compro El Mercurio el día domingo, no se cuál es la razón de fondo o porqué lo hago, pero simplemente lo hago y muchas veces encuentro cosas bastante interesantes en el” Arte y Letras” o en los avisos económicos; no tengo porque el negarlo.

Pero bueno, el tema de fondo es que en el cuerpo de Reportajes es bastante común el encontrarse con que se dan tribuna a diferentes opiniones sobre temas de carácter contingente de tipo político, social, económico, etc. Hoy quiero referirme a la opinión de Jaime Bellolio y específicamente al hecho de que NO SABE LO QUE ESCRIBE; y específicamente al hecho de que es capaz de tratar en un pequeño “ensayo” el tema del matrimonio homosexual y el impuesto al tabaco o el tema de los colegios subvencionados bajo un prisma de que son, a su juicio, “concepciones ideológicas”. La forma de su “ensayo” es el plantear que toda intervención estatal esconde un elemento ideológico que significa que no deben de ser tratados los temas desde una perspectiva “política”, ya que sería ideológica, sino que todo tema político debe eliminar su componente político en si para ser regulado a través de una ecuación que dice lo siguiente: a mayor economía de mercado mayor libertad; es decir, la destrucción de toda discusión política, por ser ideológica, y por lo tanto hacer que el Estado intervenga como agente de su propia destrucción desde una “perspectiva ideológica”. El Estado como un agente económico NO político, sino que agente liberalizador. El Estado debe intervenir de acuerdo a Bellolio, ¿cómo? Protegiendo la no intervención en pos de mayor igualdad, ya que toda concepción de igualdad es ideológica sino es una igualdad de las condiciones económicas ya existentes, y la perpetuación de estas. El Estado es, entonces según Bellolio, un agente negativo si trata de alterar las desigualdades existentes ya que estas serían “naturales”, e intervenir sería alterar a la naturaleza liberal en si.

Para hacer más clara la imbecilidad en que cae Bellolio podemos citar que su ejemplo sobre las escuela subvencionadas es realmente una estupidez de carácter “circular”, que en el fondo no responde nada más que su visión ideológica, que él brillantemente considera no-ideológica; “la realidad muestra que desde que existen este tipo de escuelas –subvencionadas- cada vez más padres y apoderados las prefieren”. Análisis espectacular y brillante que en el fondo nos dice que, de acuerdo a un contra-ejemplo mio: desde que aparecieron los autos BMW’s en el mercado cada vez más automovilistas los prefieren... claro, siempre y cuando tengas el dinero para costearlo, mantenerlo y manejarlo, y sino tienes para el BMW entonces tendrás que conformarte con tu viejo auto en pésimo estado o en un sistema de transporte público cada vez peor. Gana el BMW, obvio, y sino tienes para el BMW mala suerte ... así es el mercado ... confórmate con lo que puedes costear. Ese es el tema de fondo existente, el hecho de que considera como algo totalmente genial el darse cuenta de porqué se prefiere cada vez más a los colegios subvencionados por sobre los municipales sin considerar que NO todos pueden formar parte de ellos sin caer en un problema ético que debe ser enfrentado por el Estado: aquellos que por diferentes circunstancias o factores no forman parte de los “alumnos de establecimientos subvencionados”, siguiendo mi ejemplo: aquellos que no forman parte del selecto grupo de dueños de automóviles BMW’s ¿que hacemos con ellos? O acaso ¿es tierra de nadie?

Ese es el problema señor Bellolio, el considerar que no eres ideológico, cuando obviamente tu visión de que la economía de mercado es total y absolutamente natural es una visión profundamente ideológica, aunque descanza en un mito de paradigma de ser “propia de la condición humana”. Es por ello que defender la libertad atacando a toda intervención señalándola como ideológica es caer profundamente en una visión “ideológica en si” que es incapaz de ver que la economía de mercado no es propia de la condición humana sino una creación teórica que descansa en tener, como punta de lanza, el grito de “no somos ideológicos sino que nuestra ideología es la libertad”; grave error... toda concepción de la libertad es ideológica en si, y por ende el grito de libertad que se esgrime puede ser replicado fácilmente con la pregunta “¿libertad para quién?”. Al parecer la respuesta de Bellolio es; “libertad para aquellos que pueden costearla”.

martes, 14 de diciembre de 2010

Un año de imágenes políticas ... para la flojera futura y una síntesis política por imágenes ..

Como todo fin de año me desprendo de cosas como una suerte de amnesia intencional ... y entre ellas me desprendo de imagenes de mi escritorio del laptop ... pero no quería desprenderme de estas sin dejarlas grabadas para generaciones futuras, cuando se recuerde este año y, para no hacerles la lata de “leer para comprender” nuestras descendencia se conforme con leer sus caricaturas ...
Por que creo firmemente en que se puede hacer una historia a partir de las imagenes humorísticas, pero por sobre creo que la flojera intelectual crece en la misma relación que disminuyen las horas de historia , he decidido no borrar estas imágenes sin compartirlas con el mundo cibernético ... piñericosas!


































































martes, 30 de noviembre de 2010

Despidos de Empleados Públicos ... una obviedad ...

Una de las bases bajo las cuales actúa constantemente la lógica liberal es la de la incertidumbre constante que hace que todo se vuelva inseguro en sí mismo, es decir, no es un hecho de carácter azaroso lo que sucede hoy con los empleados públicos, sino que esconde una lógica propia del actuar de un liberalismo radicalizado. La seguridad se concibe como algo que no puede ser permitido como relación humana en si, es decir como relación con algún grado de efecto económico, ya que la seguridad lo único que produce es una suerte de corrupción del trabajo; una flojera; un “achanchamiento”; una falta de eficacia que es necesario erradicar en pos de aumentar la capacidad de producción. Es que claro, no es el despedir por despedir, sino que es despedir para crear constantemente la sensación de posibilidad de ser “mejor”.

Por que claro, seamos sinceros, muchos hoy “desempleados” del sector público eran eficientes, pero NO los “mejores”; los “mejores” van a continuar con sus puestos de trabajo y eso es lo que se busca: crear la sensación constante de que se puede mejorar aun mas y que el hecho de que “el espinita”, el “chupamedias”, el que se queda horas extras sin chistar, aun permanezca en su trabajo es una muestra que de “esos” se nutre el sistema, que “esos” son los necesarios.

Y es que esto no puede ser concebido como una simple práctica de carácter política partidista, sino que responde a una política mayor, a la lógica bajo la cual se desenvuelve el mismo sistema de la cual el Estado no es neutral, por que el Estado en si es liberal y debe crear las condiciones de reproducción del sistema a partir de una justificación, legitimación y un proceso ideológico (en silencio) que permite la mantención en el tiempo y en el espacio de las prácticas necesarias para no poner en jaque al sistema que crea sus mismo engranajes (los sujetos) y su formas de funcionamiento (como opera la maquina). Como señaló Foucault en una entrevista “Marx omitió un hecho fundamental; la existencia de capitalismo necesita de capitalistas”; por ello podríamos señalar que: la existencia del liberalismo radicalizado necesita de liberales radicalizados ... cada uno de nosotros.